Se trata de una serie de cortos que configuran un documental sobre la desaparición -según todo parece indicar- forzada del joven que trabajaba como artesano en El Bolsón.
Con producción de C5N y Página 12, además de las participaciones de Daniel Tognetti, Juan Alonso y relatos del actor el actor Darío Grandinetti, el corto invita a sacar en limpio toda la información que circuló en los medios, contaminada por los ataques y la criminalización del pueblo mapuche.
1ra. Parte
El primer aporte es un tramo de la entrevista con el defensor oficial ante el juzgado de Esquel, Fernando Machado, cuyas apreciaciones son lapidarias en relación a la responsabilidad de los gendarmes.
2da. Parte
En este episodio, Sergio, el hermano de Santiago dice: "Lo desapareció Gendarmería" y reclama una respuesta verdadera del Gobierno. La reunión de los organismos de Derechos Humanos con los ministros de Justicia y Seguridad.
3ra. Parte
En este aporte: La represión de la Gendarmería a la comunidad mapuche radicada entre Cholila y Esquel, la tensión permanente con la propiedad de casi un millón de hectáreas de Benetton, el testimonio del intendente de Esquel, Sergio Ongarato y el relato de Ariel Garzi, amigo del artesano desaparecido
4ta. Parte
En esta entrega, los amigos cuentan qué hacía, en qué trabajaba, cómo transcurrían los días de Santiago hasta que el operativo represivo de la Gendarmería destruyó esa cotidianeidad.
5ta. Parte
La manipulación mediática, pistas falsas, versiones descabelladas, cuestionamientos a la víctima, se funden en la cobertura de los medios dominantes que alimentaron la difusión de un joven parecido a Maldonado en Entre Ríos, otro herido por un puestero en Esquel, otro en Chile, como estrategia para proteger la resistencia del Gobierno a investigar a Gendarmería y a reconocer la desaparición forzada.
El 24 de agosto de 1899 nació uno de los escritores más destacados del habla hispana: Jorge Luis Borges. La fecha fue declarada Día Del Lector.
Escritor mayúsculo, quizás el más grande del Siglo XX, Jorge Luis Borges nunca ganó un premio Nóbel. Pero sí el reconocimiento de todo el planeta.
"Uno llega a ser grande por lo que lee y no por lo que escribe", aseguraba el argentino, lector empedernido aún durante su cegera.
Entre sus cuentos más reconocidos están Historia universal de la infamia (1935), El jardín de senderos que se bifurcan (1941), Ficciones (1944), El Aleph (1949), La muerte y la brújula (1951), El informe de Brodie (1970), El libro de arena (1975), 25 de Agosto, 1983 (1983).
Poemas como Fervor de Buenos Aires (1923), Luna de enfrente (1925), Cuaderno San Martín (1929), Poemas (1923-1943), El hacedor (1960), Para las seis cuerdas (1967), El otro, el mismo (1969), Elogio de la sombra (1969), El oro de los tigres (1972), La rosa profunda (1975), La moneda de hierro (1976), Historia de la noche (1976), La cifra (1981) y Los conjurados (1985) demuestra su riqueza de lenguaje y su estilo único, que aún hoy es la Biblia de grandes escritores.
Su vida
Jorge Francisco Isidoro Luis Borges nació en Buenos Aires el 24 de agosto de 1899. Desde muy temprano, desarrolló afición por la lectura y fue adquiriendo una gran erudición por influencia familiar. Gracias a una abuela paterna inglesa, su alfabetización fue bilingüe. A los 4 años ya sabía leer y escribir, y a los 10 ya había escrito su primer relato y publicado en un periódico local la traducción al español de un cuento de Oscar Wilde.
En busca de un tratamiento para la progresiva ceguera de su padre, en 1914 la familia se instaló en Ginebra, Suiza, donde Jorge Luis Borges cursó el bachillerato. En 1919 se trasladó a España, donde entró en contacto con el movimiento ultraísta y colaboró con poemas y crítica literaria en diversas revistas. Dos años después, regresó a Buenos Aires y participó activamente de la vida cultural de la ciudad, fundando con otros importantes escritores la revista “Proa”. En 1923, lanzó su primer libro de poemas, “Fervor de Buenos Aires”. Tras varias publicaciones, la consagración llegó en 1935 con su primer libro de cuentos, “Historia Universal de la Infamia”.
Para garantizar su subsistencia, trabajó como bibliotecario en Buenos Aires de 1938 a 1946. Sin embargo, en ese último año Juan Domingo Perón asumió la presidencia de Argentina. Como Borges se oponía enérgicamente al peronismo, se sintió obligado a renunciar y pasó a trabajar durante varios años como profesor de literatura inglesa y como conferencista itinerante. Con la caída del régimen peronista en 1955, Jorge Luis Borges fue nombrado director de la Biblioteca Nacional.
Durante esos años, el escritor inauguró el universo fantástico de sus narrativas, incluyendo dos de sus libros de cuentos más reconocidos, “Ficciones” (1944) y “El Aleph” (1949). También escribió diversos libros en coautoría con el amigo Adolfo Bioy Casares y con varios otros colegas.
Desde adolescente, Borges comenzó a padecer la misma enfermedad que su padre, sufriendo una pérdida casi completa de su visión en 1955. Siguió adelante dictando palabras, primero a su madre y luego a su alumna, asistente personal, amiga y finalmente esposa, María Kodama. Empezó a publicar libros bajo esa modalidad, sin nunca perder el oficio o la magia.
Borges recibió importantes distinciones de las más prestigiosas universidades y de varios gobiernos extranjeros, además de numerosos premios, entre ellos el Formentor, en 1961 (con Samuel Beckett), y el Miguel de Cervantes, en 1979. Por una u otra razón, el Premio Nobel siempre se le fue negado.
Jorge Luis Borges pasó sus últimos días viajando por el mundo al lado de María Kodama. Vino a fallecer el 14 de junio de 1986 en Ginebra, ciudad de su primera juventud, sin haber dejado hijos. La viuda de Borges es, desde entonces, la mayor divulgadora nacional e internacional de la obra del célebre escritor.
Dieciséis miembros de organizaciones de izquierda y peronistas fueron ametrallados en la Base Aeronaval Almirante Zar el 22 de agosto de 1972, por órdenes del capitán Luis Emilio Sosa. Tres sobrevivieron, pero aún están desaparecidos desde la última dictadura.
Era de madrugada. Fue hace 45 años. Hubo fusilamientos por un improbable intento de fuga. El 22 de agosto de 1972, 16 jóvenes fueron asesinados y sólo tres sobrevivieron con profundas heridas por los tiros que recibieron en la base naval Almirante Zar, en lo que se conoció posteriormente como la Masacre de Trelew. Una semana antes, el 15 de agosto, esas 19 personas que formaban parte de las Fuerzas Armadas Revolucionarias, Ejército Revolucionario del Pueblo y Montoneros lograron escapar de la Unidad 6 de la cárcel de Rawson. Mediante una salida estratégicamente planeada, tenían como objetivo volar hacia Chile en un avión que los esperaba en el aeropuerto de Trelew, provincia de Chubut.
El grupo no llegó entero. El avión despegó con sólo seis evadidos: Mario Roberto Santucho, Enrique Gorriarán Merlo y Domingo Menna (ERP); Roberto Quieto y Marcos Osatinsky (FAR); y Fernando Vaca Narvaja (Montoneros).
Según algunos testimonios, los camiones que debían llevarlos desde la prisión al despegue no se hicieron presentes por una confusión en los planes. Otros afirmaron que interpretaron mal la señal que habían arreglado: una sábana colgada de una de las rejas. Mientras que la versión más difundida hace referencia a un cambio de rumbo de los vehículos al escuchar los disparos que se dieron en el penal y entender que la fuga había fracasado completamente.
Los 19 militantes fueron rodeados por las tropas de la Armada. Se rindieron luego de un pacto con todos los jefes navales: volver a la cárcel de Rawson con todas las garantías. La negociación fue presenciada por periodistas y jueces a los que se les informó que habían intentado fugarse.
Mientras tanto, la figura de Juan Domingo Perón crecía desde el exilio. En Montoneros Rodolfo Galimberti, uno de sus líderes, tomaba fuerza al tiempo en que José Ignacio Rucci generaba discrepancias y “guerras” internas en el movimiento más trascendental de la historia.
Pasaron un par de días y el pacto se disolvió. A las tres de la madrugada fueron despertados para ser fusilados.
Murieron Carlos Astudillo, Rubén Bonet, Eduardo Capello, Mario Delfino, Carlos Del Rey, Alfredo Kohon, Clarisa Lea Place, Susana Lesgart, José Mena, Miguel Polti, Mariano Pujadas, María Angélica Sabelli, Humberto Suárez, Humberto Toschi, Jorge Ulla y Ana Villarreal de Santucho. María Antonia Berger, Alberto Camps y Ricardo Reneé Haidar sobrevivieron con graves heridas físicas y psicológicas. Pero iban a desaparecer cuando llegara la última dictadura militar, en 1976.
Cuatro décadas después de la masacre, la causa llegó a sentencia. En octubre de 2012, cuando el Tribunal Oral Federal de Comodoro Rivadavia condenó a prisión perpetua a Emilio Del Real, Luis Sosa y Carlos Marandino como "coautores responsables del homicidio con alevosía" de 16 presos políticos y tres tentativas de homicidio. Fueron absueltos Rubén Paccagnini, jefe de la base Zar durante los fusilamientos, y Jorge Bautista, enviado el mismo 22 de agosto para instruir el sumario que sirvió para armar la versión oficial del falso "intento de fuga".
En marzo de 2014, la Cámara Federal de Casación Penal anuló las dos absoluciones, dejó firmes las penas de prisión perpetua impuestas en 2012 y calificó a los crímenes como "delitos de lesa humanidad".
En 2016 fallecieron Sosa y Del Real, por lo que, de los tres condenados como coautores del fusilamiento, sólo está vivo Carlos Marandino y además sigue prófugo Roberto Bravo, otro oficial de la Armada implicado en la Masacre de Trelew, que reside en Estados Unidos y cuya extradición, solicitada desde hace años por la justicia Argentina, fue denegada por jueces estadounidenses.
Tras entrevistarse con los ministros Garavano y Bullrich por la desaparición de Santiago Maldonado, Madres-Línea fundadora, Abuelas de Plaza de Mayo, Hijos y Familiares de detenidos desaparecidos explicaron que salieron "peor de lo que entraron porque siguen mintiendo"
“Ustedes saben lo que pasó con Santiago y no lo dicen” expresó Lita Boitano, titular de Familiares de Desaparecidos y Detenidos por Razones Políticas, a la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, al titular de la cartera de Justicia, Germán Garavano, y al secretario de Derechos Humanos, Claudio Avruj.
“Hemos salido peor de como entramos. Nos siguen mintiendo y, sin ningún tipo de reparo, no declaran la desaparición forzada de este joven”, lamentó la titular de Abuelas, tras un encuentro que terminó abruptamente por decisión de los funcionarios de Cambiemos, quienes luego ofrecieron una conferencia sin los organismos, que ofrecieron la suya.
“Eso no se lo permito”, respondió Bullrich al reclamo de la titular de Familiares, al igual que lo hizo la semana pasada en el Congreso, cuando los senadores opositores compararon las actitudes del macrismo con las de la última dictadura cívico-militar. “Fue un golpe duro escucharla decir exactamente las mismas palabras que dijo en el Congreso, y siguen diciendo que van a colaborar”, denunció Boitano. “Esto es lo que lamentablemente tenemos que contar a Sergio y a Germán (hermanos de Santiago) y a los integrantes del Pu Lof, que esperaban que surgiera algo de esta reunión (...) con esta gente no se puede dialogar en absoluto y, es más, Garavano se dio el lujo de levantarse e irse enojado”, agregó Pablo Pimentel, de la APDH de La Matanza.
El representante de HIJOS, Carlos Pisoni, por su parte, se encargó de subrayar los otros dos reclamos concretos que los organismos transmitieron a los funcionarios: el apartamiento de los gendarmes que participaron del operativo durante el cual desapareció Maldonado, apartamiento del jefe de Gabinete de Seguridad, Pablo Nocetti, quien estuvo en el lugar de la represión el 1 de agosto.
“Nocetti fue el que dirigió el operativo, estaba ahí en el lugar: hay fotos. Y ella (por Bullrich) nos dice que se bajó a saludar a un gendarme y siguió rumbo a Bariloche”, señaló Pisoni, mientras que Pimentel recordó que se le señaló a la ministra que “en poco tiempo va a estar muy cuestionada, porque cuando se pruebe que Nocetti dio la orden (para que Gendarmería reprimiera en Cushamen), la que sigue en la orden de mando frente a un juicio político es la ministra”.
Los organismos destacaron que volverán a solicitar una reunión con el jefe de Gabinete, y que en breve viajarán a Esquel para reunirse con el juez federal Guido Otranto, el defensor oficial Fernando Machado y con la comunidad mapuche de Cushamen. Además, anunciaron un acto para volver a exigir la aparición con vida de Maldonado el próximo 1 de septiembre, cuando se cumpla un mes de su desaparición.
Es muy triste lo que han dicho y lo que no han dicho. No es que nos vamos como llegamos, nos vamos peor. Incluso nos propusieron que siguiéramos trabajando todos juntos. ¿Cómo vamos a seguir trabajando todos juntos si no reconocen la desaparición forzada de Santiago?”, exclamó Tati Almeida, quien resumió: “Negaron los videos, negaron los testigos. Siguen negando y negando. No nos vamos a quedar quietos, llevamos 40 años de lucha. Es muy triste que, después de 40 años, tengamos que seguir gritando: Aparición con vida".
Estela advirtió que el reclamo por Santiago también lo llevará cada madre o abuela que viaje al exterior y volvió a lamentar la posición cerrada de los funcionarios de Cambiemos: “Nuestras palabras no entraron en el corazón de las personas que tienen que resolver este problema de una manera rápida por respeto a los familiares, por respeto al pueblo. El mundo entero está gritando por este joven y en la Argentina se quiere contar una historia oficial”.
“Esto no queda acá. Nos vamos peor, pero cuanto peor nos vamos, más ganas de trabajar tenemos. Les dije que este Gobierno está poniendo en peligro la democracia, el país y a cada ser viviente”, insistió Estela.
En esta conmemoración, que coincide con el 200º aniversario del Cruce de los Andes, historiadores develan aspectos poco conocidos del Padre de la Patria.
El 17 de agosto del año 1850 falleció en Francia el general Don José de San Martín. A 167 años de su partida física, en cada aniversario se siguen narrando las grandes gestas militares que lo convirtieron en el Padre de la Patria. Sin embargo, poco se ha indagado sobre los aspectos de la vida íntima de este hombre que, mientras luchó por la liberación de los pueblos americanos, tuvo gustos y distracciones como cualquier ser terrenal.
Tanto en la escuela como en las ya clásicas revistas Anteojito y Billiken, distintas generaciones de argentinos aprendieron que nació en Yapeyú un 25 de febrero de 1778 y que, luego de intervenir en distintos campos de batalla tanto en África como en Europa, en 1812 retornó a Buenos Aires para luchar por la liberación de la Argentina, Chile y Perú. También se enteraron de que, una vez declarada la Independencia, San Martín cruzó los Andes en 1817 y posteriormente venció en Chacabuco y Maipú. Además de su faceta militar, se destacó como un político revolucionario, con pensamientos avezados e inteligentes en pos de objetivos magnos como la libertad y la independencia. Según explicó a este medio el presidente del Instituto Nacional Sanmartiniano, Eduardo García Caffi, “en sus campañas llevaba baúles con más 800 libros y fundó bibliotecas en cada uno de los lugares en los que le tocó actuar”.
Para el titular del organismo encargado investigar y divulgar la vida y obra del Padre de la Patria, el principal legado que dejó el prócer es el hecho de pensar la libertad a través de la educación. “Al arte, la ciencia y la cultura les daba un lugar preponderante. En Lima, en trece meses construyó una nación que entre sus normas permitió el ingreso de artistas populares. Son aspectos sustanciales que nos dejó San Martín para la construcción de la patria”, explicó Eduardo García Caffi.
Aunque por sus grandes hazañas cueste pensar en San Martín como un hombre común, lo cierto es que algunos datos dan cuenta de ello. El libro La comida en la historia argentina, del historiador y periodista Daniel Balmaceda, devela que el Libertador solía pasear por la alameda mendocina con Remedios de Escalada, y que en invierno gustaba de tomar café y en verano, helado.
Indagando sobre la vida privada del prócer, Eduardo García Caffi develó a este medio que “tocaba la guitarra y jugaba muy bien al ajedrez. En campaña era una persona muy austera, que comía de pie y acompañado por su asistente. Tenía conversaciones muy interesantes de seguir”.
Reflexiones en el bicentenario del Cruce de los Andes y la gesta libertadora
Por la Dra. María Emilia Sandrín, becaria postdoctoral del Conicet y docente de la cátedra de Historia Argentina I en la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación de la UNLP
“Si por algo recordamos al general José de San Martín es por su plan continental de independencia, pero ¿quién ayudó a San Martín en su empresa militar? Un gobierno de amigos sólidos, como lo llamó él, individuos de todos los estamentos sociales del momento: comandantes de frontera, jefes de milicia, comerciantes influyentes, hacendados que actuaban de espías, miembros del Cabildo, curas, caciques de pueblos originarios, damas valerosas, gauchos baqueanos, esclavos que añoraban su propia libertad, tenientes gobernadores de territorios cercanos como San Juan y San Luis, el gobierno de Buenos Aires, además de colaboradores de tierras más lejanas como la Banda Oriental, el Alto Perú e incluso Inglaterra e Irlanda.
El Cruce de los Andes sirve sin dudas para valorar los proyectos colectivos, el hecho de plantearse metas, sostener objetivos y accionar en base a valores fuertes, conductores que guíen ese camino y amigos sólidos que ayuden a transitarlo, luchando y defendiendo la libertad como bandera”.
El Santo de la espada
El Santo de la espada es una película argentina histórica-épica de 1970 dirigida por Leopoldo Torre Nilsson y protagonizada por Alfredo Alcón, Evangelina Salazar, Lautaro Murúa y Ana María Picchio. Fecha de estreno inicial: 25 de marzo de 1970
El 15 de agosto de 1947 la India proclamó su independencia de Gran Bretaña. La que había sido la colonia más importante de los ingleses lograba poner fin a más de tres siglos de dominación con la victoria en la lucha por la emancipación comenzada un siglo atrás.
Para entender la llegada hasta ese 15 de agosto, fecha erigida en fiesta nacional, hay que echar la vista atrás y desandar el vasto camino que emprendió el pueblo indio para conseguir su soberanía.
La base del movimiento de independencia empezó con la rebelión de los Cipayos contra la Compañía Británica de las Indias Orientales. Esta asociación, creada en principio para gestionar transacciones comerciales, ejercía un absoluto control sobre el subcontinente indio consiguió aplastar la revuelta contra el poder británico, pero ésta permaneció latente. De hecho, las décadas siguientes fueron de una intensa actividad política, llegándose a fundar el Partido del Congreso, el primero en gobernar la India a partir del año 47.
Aunque fue la llegada de la persona que pudo liderar la corriente de emancipación nacionalista, Mahatma Gandhi, lo que movilizó de forma masiva a un pueblo que ya había luchado y dado la vida en una guerra mundial al lado de su metrópoli y veía necesaria una compensación.
Gracias a la protesta no violenta y a la desobediencia civil, el líder por antonomasia del pueblo indio logró, junto al número uno del Partido, Jawāharlāl Nehru, (ambos pertenecientes a la clase intelectual y conocedora de la vida occidental) poner sobre la mesa en 1929 la primera solicitud formal de independencia, seguida de la Marcha de la Sal, que dejó malherido el orgullo británico al echarle un pulso atacando directamente el monopolio que el Reino Unido tenía en ese país sobre la sal. La llegada de la Segunda Guerra Mundial sólo retrasó unos años lo inevitable. El movimiento “Abandonen la India” fue el golpe de gracia a una Gran Bretaña debilitada por los alemanes. Y al gobierno laborista de Clement Attle no le quedó más remedio que permitir en 1946 la creación de una Asamblea Constituyente y un gobierno de transición indio que darán paso al gobierno de Nehru.